Con el momento el silencio es víctima del ruido. Insomnio a la voz más seca de todas.
Mientras, yo duermo con respiraciones de pino en el monte.
Algunos hombres maldicen al amor y bendicen al viento.
Yo maldigo a los enamorados por no mirar al viento.
En cualquier lectura de días como estos se comprueba la verdad en bocas de polvo y bibliotecas
Siempre fue verdad que los hombres construyen palacios de aire que se vuelven piedra.
Recuento de mi vida el entrar en el instante en que el momento llega
con el amor a gatas y el horizonte parido por el sol.
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